martes, 19 de enero de 2010

André Bretón



Tengo una foto de André Bretón colgada en mi taller porque desde que me empecé a interesar por el surrealismo él se convirtió en mi único dios. Estoy intentando recordar cuando fue que comencé a sentir ese "coup de foudre" por él. Creo que fue tras la lectura de "Pez soluble"... Esa sucesión de imágenes alucinadas sin sentido o con un sentido oculto y por descubrir, me shockeó. Luego vendría Nadja, la de los ojos de helecho... la eterna vagabunda... Quiero decir que el surrealimo me cambió la vida y lo quiero promulgar a los cuatro vientos. Para bien o para mal, yo ya no soy la misma. Mi vida cambió, soy feliz, soy obsesiva, creo en la imaginación con una fe de devota compulsiva. Me doy cuenta de que no difiero mucho de los protestantes, de los evangélicos y de todas esas sectas que venían a casa a predicar sus fanatismos cuando mi mamá les abría gentilmente la puerta. Estoy cegada por la imaginación. Colecciono libros raros, leo a los surrealistas en francés, no me canso de leer una y otra vez el libro rosa "Oh Violette!!! ou la politesse des vegetaux" de Lise Deharme, simplemente porque me asombra cada vez más la extraña relación erótico-maternal que mantenía la protagonista con sus plantas. Estoy sorprendida, alucinada por la creatividad surrealista. Adoro la revista "le surréalisme même" en todas sus ediciones bien cuidadas. Los cuentos de Maldoror del Conde Lautremont, me extenúan por su complejidad y belleza. ¿Hacia dónde se encamina tanta pasión?. Dicen que André Bretón era un hombre muy caballero y de modales algo anticuados: besaba las manos de las damas aún cuando esta costumbre había pasado a ser demodée. Yo creo que él fue un hombre que estaba enamorado del amor, un hombre por conocer. Ahí lo tengo, colgado en la pared, con sus labios gruesos y mirada penentrante. Lo miro, me mira y es como si existiera de verdad!.

1 comentario:

  1. Me encanta lo que dices y lo que pintas. Yo soy escritora y creo que estoy en tu misma búsqueda. Creo que Bréton y Carrington y Ernst y... me guiaron hasta aquí. GRACIAS. Paulina Movsichoff

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