sábado, 16 de enero de 2010

El tiempo del pincel





Hay que darse un tiempo en la vida. Un tiempo de nebulosa y chaparrón. Así sucede también en la pintura, dejarse llevar... no pensar en nada... ¿Qué es lo que nos sugiere el cuadro? ¿qué es lo que necesita? El tiempo de escuchar llover sin prisas, ese tiempo. Eso enriquece mucho la obra. El taller del pintor debería ser un lugar de intimidad y calma en el que se escuche hasta el más leve movimiento del pincel. El cuadro se cria en la templanza y en la espera de sí, en los ojos para adentro.

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